CUATRO PAÍSES, CUATRO CASOS DE INTEGRIDAD DEL AGUA

PANORAMA GLOBAL SOBRE INTEGRIDAD EN EL SECTOR DEL AGUA

La integridad todavía no recibe toda la atención necesaria; sin embargo, la ausencia de integridad representa una pesada carga para el funcionamiento de las sociedades y, en nuestro caso, del sector del agua.

Cuando se habla de integridad, la primera pregunta que se plantea es, por supuesto, ¿A qué nos referimos al decir integridad? Todos tienen algún concepto en este sentido, más o menos definido, más o menos amplio. Pero cuando en Water Integrity Network hablamos de integridad, nos referimos a la integridad de las personas al adoptar decisiones sobre la gestión del agua, y a la integridad del proceso de toma de decisiones. La integridad radica en que las personas y las organizaciones actúen regidas por el interés superior de las personas a las que prestan servicios, y en que rindan cuentas por sus acciones; en que se escuche a los interesados al tomar decisiones; y en que los resultados sean justos y sostenibles. Esto puede parecer muy normal, una situación esperable. Lamentablemente, todos sabemos que demasiado a menudo la realidad no refleja este ideal.

La falta de integridad provoca el malgasto de los recursos, decisiones fraudulentas y, con frecuencia, la corrupción manifiesta. Esta corrupción puede adoptar muchas formas. Vemos malversación de fondos en diversos niveles, que reduce en forma directa los recursos disponibles para el fin al que estaban destinados. Vemos inversiones mal adjudicadas, porque alguien paga para que se hagan en un concepto concreto para su beneficio personal, y no donde son más necesarias. Vemos construcciones con materiales de calidad inferior a la acordada. Vemos inversiones en la construcción sin mantenimiento posterior. No dice mucho a favor de la sostenibilidad… Una vez más: el tema es conocido. Muchas veces la gente intenta hacer algo. Demasiadas veces, no.

Compartiré algunos ejemplos concretos; son casos que hemos documentado en el Panorama global sobre integridad en el sector del agua, en un informe que publicaremos en diciembre de este año. Los ejemplos muestran lo que puede salir mal, pero también lo que sí se ha hecho para promover la integridad y reducir las diversas prácticas indebidas y los comportamientos ilícitos.

Empezaré con un ejemplo de la ciudad donde actualmente vivo: Berlín, la capital de Alemania.

 

ALEMANIA Y LA NECESIDAD DE ACCIÓN CÍVICA

La empresa pública de servicios de agua de Berlín, BWB, provee agua potable y servicios de alcantarillado a casi cuatro millones de personas. En 1999, pese a una fuerte oposición, el gobierno de la ciudad estado de Berlín decidió privatizar el 49,9 % del proveedor. Los detalles del contrato, a 30 años y por un valor de 1700 millones de EUR, se mantuvieron en total secreto.

Diversas organizaciones de la sociedad civil alemana criticaron el acuerdo, pues alegaron que era una garantía de elevadas ganancias para los accionistas a costa de un fuerte aumento en los precios del agua para los consumidores. La alianza ciudadana Berliner Wassertisch (“la mesa del agua de Berlín”) logró que se diera marcha atrás en la decisión de privatizar únicamente cuando estas organizaciones consiguieron organizar una exitosa campaña en favor de un referéndum para devolver el proveedor de servicios de agua a manos públicas. En el referéndum, ganaron por una mayoría del 98 %. Pese al obvio nivel de apoyo público, les llevó más de una década materializar este logro.

Un resultado adicional fue la divulgación al público en general de los contratos y documentos de las negociaciones de adquisición, de 12 años atrás. En 2012, la oficina alemana antimonopolio dictaminó que el contrato infringía la legislación sobre la competencia, y exigió una reducción del 19 % en el precio del agua. Se inició una investigación para determinar si la venta también contravenía la legislación de la UE sobre la ayuda estatal a las empresas privadas.

El caso de Berlín demuestra los peligros de la falta de transparencia y la exclusión de la sociedad civil de las negociaciones, mediante contratos de obras públicas “confidenciales”, manipulación de procesos legales, y ventajas unilaterales a las empresas a expensas del interés público. Por otra parte, demuestra también cómo se puede alcanzar el éxito con una incidencia sostenida, participación pública y acción civil.

 

BANGLADESH Y LA NECESIDAD DE INVESTIGACIÓN COMUNITARIA

El cambio climático y el aumento del nivel del mar son riesgos sustanciales para Bangladesh, un estado situado a baja altura sobre un delta. Como es comprensible, el gobierno creó varios fondos multimillonarios para hacer frente a estos riesgos. Pero, en un país con una corrupción endémica, los fondos abultados no solo atraen la atención de quienes los aplican a los usos previstos, sino también de quienes los ven como una oportunidad para generar ilegalmente ingresos privados.

Con preocupación por la calidad de la gobernanza en el sector del agua, Transparency International Bangladesh decidió realizar una evaluación de la gobernanza del financiamiento climático para el período 2011-2013. La organización desarrolló una herramienta exclusiva para tal fin: una caja de herramientas para la evaluación del riesgo gubernamental denominada Financiación Climática Nacional. La caja de herramientas permitió:

  • Identificar y evaluar a los actores principales de la gobernanza de la financiación climática.
  • Hacer un seguimiento de la ejecución de los proyectos con fondos para el clima.
    Para el seguimiento de la ejecución se efectuaron visitas a las zonas de los proyectos y se entrevistó a las comunidades locales. Algunas de las prácticas ilícitas reveladas fueron:
  • Presupuestos inflados, por ejemplo, con presupuestos superiores en un 40 % al costo final de las licitaciones.
  • Infracción de las reglas de adquisición pública, por ejemplo al permitir subarrendar al personal de la entidad que realizaba la adquisición.
  • Desembolso de fondos no supeditado a avances considerables en las obras.
  • Malversación de decenas de miles de dólares.

En reacción a los hallazgos de la investigación, los fondos examinados se vieron obligados a reevaluar una cartera de más de 3 millones de USD para proyectos climáticos relacionados con el agua. Es preciso tener en cuenta, también, que el destino original de estos fondos es proteger a los habitantes de Bangladesh de desastres como tifones e inundaciones. Algunas veces decimos que “la corrupción mata”. Este tipo de casos no deja lugar a dudas.

 

LA INDIA Y LA NECESIDAD DE UN DIÁLOGO ENTRE MÚLTIPLES PARTES INTERESADAS

A principios de los años ochenta, en el estado indio de Maharashtra, se creó el sistema de irrigación de Waghad y se construyó la represa del mismo nombre, pero poco después el sistema empezó a funcionar mal. Para conseguir que se les asignara agua, los agricultores tenían que sobornar a los funcionarios de irrigación. Por otra parte, los agricultores mismos directamente trataban de robar agua al sistema. Había deficiencias de mantenimiento y desempeño. Se llegó a una situación de total falta de confianza y respeto entre las autoridades y los agricultores.

En 1991, algunas ONG locales empezaron a trabajar para rectificar la situación, en particular creando y apoyando asociaciones de usuarios de agua. Fue un camino largo —unos 15 años— pero, en última instancia, tuvo grandes beneficios. Como resultado de la iniciativa, se creó una asociación general de usuarios del proyecto, a la que se encomendó la gestión del sistema. Por último, se logró recuperar la totalidad de los costos. Los factores clave del éxito obtenido fueron el diálogo entre los agricultores y funcionarios, las actividades de fomento de la capacidad y, en particular, la confianza generada entre los actores principales.

Algunos pasos concretos a lo largo del proceso:

  • creación de consenso en torno a las reglas de asignación del agua;
  • mecanismos estrictos de monitoreo y aplicación;
  • mecanismos disuasorios para evitar el robo;
  • un proceso de votación despolitizado y justo;
  • una gestión financiera sin fisuras.

Ahora los agricultores participan tanto en la toma de decisiones como en la operación y el mantenimiento. El ingreso promedio se multiplicó aproximadamente por 50 en los últimos 20 años.

 

BURKINA FASO Y LA NECESIDAD DE UNA GOBERNANZA MARCADA POR LA INTEGRIDAD

Afortunadamente hay cada vez más casos en que se abordan tempranamente los riesgos a la integridad.

En Burkina Faso, la Oficina Nacional de Agua y Saneamiento (ONEA), en estrecha cooperación con sus donantes, abordó desde un primer momento la gestión de los riesgos a la integridad cuando, a principios de este siglo, se encaró la construcción de la represa de Ziga, en el marco de un proyecto por valor de 300 millones de USD. Los principales medios utilizados fueron:

  • la creación de una unidad completamente nueva para gestionar el proyecto;
  • el establecimiento de una serie de medidas proactivas para las fases de adquisición y construcción;
  • la definición de reglas estrictas para la adquisición; y
  • la buena acogida al monitoreo externo internacional para resguardar el cumplimiento en lo relativo al financiamiento y al progreso técnico.

Todas estas medidas sirvieron tanto para evitar la corrupción como para velar por que la construcción de la represa respetase los plazos y los parámetros de calidad.

El proyecto de la represa de Ziga atestigua que sabemos cómo se deben hacer las cosas y que se pueden hacer… si se cuenta con el liderazgo suficiente para hacerlas.

 

PANORAMA GLOBAL SOBRE INTEGRIDAD EN EL SECTOR DEL AGUA

Como mencioné al principio, Water Integrity Network, junto con sus asociados Transparency International, Cap-Net, SIWI, IWMI, UNESCO-IHE, GIZ y GWP, publicará en breve el Panorama global sobre integridad en el sector del agua (WIGO, por Water Integrity Global Outlook). Esta publicación describe mucho más ampliamente que el presente resumen lo que estamos aprendiendo sobre la mejora de la integridad del agua. Los que siguen son algunos de los principales puntos de aprendizaje:

En primer lugar, queda en claro que asegurar la integridad es esencial para un uso eficaz y eficiente de los recursos.

Para que esto suceda, es clave la rendición de cuentas abierta y pública. Es preciso contar con un escrutinio externo de los procesos. La indagación de las partes interesadas implica rendición de cuentas a las partes interesadas.

Por supuesto, todo esto no se materializa por sí solo. Para que suceda se necesita liderazgo. Pude ser un liderazgo desde el nivel más alto. Algunas veces existe e incluso es más rápido, pero lamentablemente en demasiados casos está ausente. Pero el liderazgo también puede provenir del nivel inferior, como vemos en los casos que antes describí. Puede ser un liderazgo de la sociedad civil, pero algunas veces también de gerentes y profesionales del sector.

La rendición de cuentas pública requiere empoderamiento y fomento de la capacidad, tanto de los ciudadanos como de los funcionarios y profesionales.

En términos más prácticos: debemos actuar temprano. La prevención es mucho más eficiente que la corrección posterior.

Y por último, el elemento central es la necesidad de asumir la responsabilidad y actuar en consecuencia. Asumir la responsabilidad en el nivel más alto, o como líderes de la sociedad civil, para generar un cambio. Pero también que cada persona diga “No, no voy a pagar un soborno. No voy a ofrecer ni a aceptar un soborno”.

Si no se logra integridad en la gestión pública, unos pocos ganan, pero la sociedad en su conjunto pierde. Espero con entusiasmo la oportunidad de seguir debatiendo y lograr el éxito que queremos.

El texto anterior comprende una declaración presentada por primera vez durante la Semana Mundial del Agua que se celebró en Estocolmo en agosto de 2015. Haga clic aquí para saber más sobre las presentaciones relacionadas con la integridad del agua en la Semana Mundial del Agua de Estocolmo (#SWWW15).