LOS OBJETIVOS DE DESARROLLO SOSTENIBLE PARA EL AGUA REQUIEREN PROTECCIÓN FRENTE A LA CORRUPCIÓN

EL AGUA ES UN ELEMENTO CENTRAL DE LOS OBJETIVOS DE DESARROLLO SOSTENIBLE, COMO TAMBIÉN LO ES LA INTEGRIDAD DEL AGUA

La integridad en la gobernanza en el sector del agua es condición indispensable para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS); no solo los objetivos en materia de agua, sino también los que apuntan a poner fin al hambre, a promover la agricultura sostenible, a lograr la igualdad de género y a generar fuentes de energía sostenible confiables. La integridad es esencial para proteger el medio ambiente y los ecosistemas y para construir ciudades seguras y sostenibles.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) reflejan la aspiración global de transformar el mundo antes del año 2030, e incluyen 17 compromisos principales, que abarcan desde poner fin a la pobreza y al hambre hasta promover la igualdad de género y el crecimiento económico. Los ODS reconocen la importancia de las cuestiones relacionadas con el agua por derecho propio y como requisito para hacer realidad muchos de los otros objetivos. No obstante, entre los obstáculos principales que se interponen a la consecución de estos objetivos, dos de los más pertinaces son la corrupción y la falta de integridad.

Los ODS difieren de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, que los precedieron, en que son más específicos, tienen una orientación más concreta y están mejor monitoreados. También son mucho más ambiciosos y buscan asegurar los beneficios del desarrollo, entre ellos el acceso al agua segura y a un mejor saneamiento, “para todos”, y poner fin a la pobreza “en todas sus formas en todo el mundo”.

La Agenda 2030 también reconoce la importancia de garantizar que los gobiernos rindan cuentas ante sus ciudadanos, y abarca el compromiso de efectuar un seguimiento y una revisión con carácter sistemático.

Los ODS apuntan a un futuro en el que las personas satisfagan sus necesidades básicas y cuenten con medios de vida que los saquen de la pobreza en un entorno sostenible y seguro. Sin embargo, la corrupción en el sector del agua contamina recursos vitales como ríos, lagos, humedales y acuíferos; provoca el malgasto de las inversiones; y conduce a una pérdida de confianza y participación activa, a la vez que produce un deterioro de la salud pública. El documento final aprobado por la Asamblea General de las Naciones Unidas cita la inequidad, la corrupción, la mala gobernanza y los flujos financieros ilícitos como factores que dan lugar a la violencia, la inseguridad y la injusticia.

Para poner fin a la corrupción que mina el progreso, es preciso contar con una agenda de integridad que obligue a los gobiernos, las empresas y las ONG a rendir cuentas por las promesas efectuadas.

 

CARÁCTER CENTRAL DE LAS CUESTIONES DEL AGUA PARA LOS OBJETIVOS DE DESARROLLO SOSTENIBLE

Entre los Objetivos de Desarrollo Sostenible, el objetivo 6 —garantizar la disponibilidad de agua y su gestión sostenible y el saneamiento para todos— reconoce el carácter central del agua, el saneamiento y la higiene en el desarrollo y la estabilidad de las personas. También se reconoce que un sector del agua próspero y sostenible es vital para muchos de los demás objetivos y metas.

 

Agua, saneamiento y los Objetivos de Desarrollo Sostenible

 

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Entre los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), el objetivo 6 —garantizar la disponibilidad de agua y saneamiento para todos— va más allá del agua potable y el saneamiento, y abarca la higiene, la gestión de las cuencas fluviales con especial énfasis en la gestión integrada de los recursos hídricos, y las preocupaciones ambientales.

En la meta 6.2 se menciona explícitamente la necesidad de las mujeres y las niñas de saneamiento e higiene adecuados y en condiciones de igualdad.

La necesidad de una mayor integridad se reconoce mediante la inclusión de una submeta (6b): “Apoyar y fortalecer la participación de las comunidades locales en la mejora de la gestión del agua y el saneamiento”.

Los ODS están interrelacionados y muchos dependen especialmente de la gobernanza y la gestión eficaces del agua para su uso en fines alimentarios, para proteger el medio ambiente y para controlar las enfermedades transmitidas por la materia fecal y por el agua misma.

  • El objetivo 2 —poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria y la mejora de la nutrición y promover la agricultura sostenible— depende del abastecimiento suficiente de agua y de un entorno no contaminado.
  • El objetivo 3 —garantizar una vida sana— incluye, en la meta 3.3, la necesidad de combatir las enfermedades transmitidas por el agua.
  • El objetivo 5 —igualdad de género— se propone asegurar a las mujeres una participación plena y efectiva e igualdad de oportunidades de liderazgo en todos los niveles de la toma de decisiones.
  • El objetivo 7 —energía asequible, segura, sostenible y moderna— y el objetivo 9 —infraestructura— son sumamente pertinentes para la construcción de represas hidroeléctricas. El objetivo 11 —ciudades seguras— hace referencia a la protección contra los desastres relacionados con el agua.
  • El objetivo 12 —consumo sostenible— insta a promover “prácticas de adquisición pública que sean sostenibles, de conformidad con las políticas y prioridades nacionales”.
  • El objetivo 13 —resiliencia y capacidad de adaptación al cambio climático— incluye un objetivo general de transparencia en la implementación, de carácter vital en vista del presupuesto potencial de 100 000 millones de USD anuales para abordar las necesidades de los países en desarrollo.
  • El objetivo 15 —ecosistemas— exhorta a asegurar “la conservación, el restablecimiento y el uso sostenible de los ecosistemas terrestres y los ecosistemas interiores de agua dulce y los servicios que proporcionan”.
  • El objetivo 16 tiene especial relevancia para las tareas anticorrupción, al promover instituciones eficaces e inclusivas que rindan cuentas en todos los niveles. Las metas se proponen reducir considerablemente la corrupción y el soborno en todas sus formas (16.5); reducir los flujos financieros ilícitos (16.4); promover instituciones eficaces y transparentes que rindan cuentas (16.6); y promover la adopción de decisiones inclusivas, participativas y representativas (16.7).

Consideramos que estos objetivos solo se pueden alcanzar con un sector del agua que funcione bien y esté libre de corrupción.

 

MONITOREO DEL PROGRESO

Los objetivos deben estar sustentados por una estructura de seguimiento y revisión capaz de institucionalizar la transparencia y la rendición de cuentas gubernamental. El informe final de la Junta Asesora del Secretario General de Naciones Unidas sobre Agua y Saneamiento (UNSGAB) recomendó crear un comité intergubernamental de las Naciones Unidas sobre agua y saneamiento, que asumiría esta función de vínculo entre el sector y el ámbito político internacional. Para esto se necesitará una fuerte representación de partes interesadas, entre ellas los grupos de la sociedad civil.

Es preciso un monitoreo para abarcar todos los aspectos de las metas relacionadas con el agua. Para alcanzar las metas y combatir la corrupción, es fundamental poder medir cuántas personas tienen agua potable libre de impurezas, cuánto dinero se destina al saneamiento y cuáles son los mecanismos de irrigación más eficaces (OCDE, 2014). La iniciativa de ONU-Agua en pos de un “monitoreo integrado de las metas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible relacionadas con el agua y el saneamiento”, conocida como GEMI, propone un conjunto de indicadores para abordar cuestiones críticas relacionadas con las aguas residuales, la calidad del agua, la eficiencia hídrica, la gestión de los recursos hídricos y los ecosistemas relacionados con el agua, como complemento al monitoreo actual del agua y el saneamiento (ONU-Agua, 2015ab).

El Informe mundial sobre el desarrollo de los recursos hídricos 2014 (ONU-Agua, 2014) complementa estos esfuerzos con el objetivo de proveer una visión global estratégica sobre el estado de los recursos de agua dulce y sus consecuencias para la toma de decisiones. En principio, un sistema de monitoreo global como este ofrece un punto de referencia para que los órganos de vigilancia y los ciudadanos alerten sobre deficiencias en los compromisos gubernamentales de mejorar la gestión hídrica.

El monitoreo debe ser local además de mundial; esto requiere una sólida capacidad y mecanismos para que la comunidad y la sociedad civil puedan monitorear.

 

SEGUIMIENTO DE FLUJOS FINANCIEROS

Para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible, se requieren aumentos muy considerables en el gasto de los gobiernos y los organismos internacionales. Por sí solo, el fondo internacional destinado a atender las necesidades de los países en desarrollo para que puedan hacer frente a los desafíos del cambio climático podría ascender a los 100 000 millones de USD anuales, además de lo que gasta cada gobierno. Según estimaciones del Banco Mundial, el costo de capital mundial de satisfacer las metas de agua, saneamiento e higiene de los Objetivos de Desarrollo Sostenible relacionados con el agua será de 114 000 millones de USD por año de 2015 a 2030 (Hutton y Varughese, 2016). Para hacer llegar a toda la población los servicios de agua y saneamiento con una gestión segura, se requerirá triplicar los niveles actuales de gasto anual; gran parte de la inversión es requerida para ampliar los servicios a quienes menos recursos tienen.

Actualmente no hay un enfoque general para un financiamiento del sector; ni siquiera existe una metodología acordada para dilucidar cuánto se gasta en los distintos aspectos del sector, o para estimar las dimensiones de la brecha financiera. En un informe publicado en 2015 por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), se asegura que los esfuerzos por detectar las necesidades de financiamiento tropiezan con el obstáculo de “una imagen confusa basada en enfoques y definiciones superpuestos y heterogéneos, con el agravante del uso de información incompleta” (PNUMA, 2015). Se necesita mejorar la compilación de datos y aumentar la transparencia en estos ámbitos.

Resulta improbable que el sector público por sí solo pueda asumir estos montos, y será preciso movilizar más financiamiento proveniente del sector privado. De este modo, se pone a prueba la capacidad tanto del sector público como del privado de gestionar el proceso con integridad, en especial en las áreas con el mayor potencial de corrupción, como los proyectos de infraestructura a gran escala, entre ellos las represas y otras instalaciones hidroeléctricas. También es preciso proteger la inversión destinada a cumplir las metas de agua potable y saneamiento. La toma de decisiones de adjudicación de contratos de servicios de suministro de agua y saneamiento debe ser totalmente transparente, con objetivos claros e indicadores de desempeño mensurables, y con el respaldo de un monitoreo efectivo, un regulador atento y la participación activa de la sociedad civil y los consumidores de agua.

En el Panorama global sobre integridad en el sector del agua (Water Integrity Global Outlook) se destaca que hay muy pocas evaluaciones de los costos de la corrupción, y que son escasos los datos sobre los flujos financieros en el sector del agua. Se necesita reforzar la capacidad de financiamiento público de las instituciones del sector del agua y mejorar sus comunicaciones con el ministerio de finanzas de cada país.

En el plano mundial, se observa la necesidad de un monitoreo estricto, homogéneo y pertinente en cada ámbito nacional, como también de mecanismos para elevar informes, con el fin de velar por el cumplimiento de los compromisos asumidos en virtud de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

 

La Junta Asesora hace un llamamiento final a eliminar la corrupción

En su informe final, la Junta Asesora del Secretario General de Naciones Unidas sobre Agua y Saneamiento (UNSGAB) afirmó que, para hacer realidad el acceso universal y equitativo al agua potable segura y asequible, los gobiernos deben acelerar las reformas institucionales, dar un impulso al financiamiento, eliminar la corrupción y fortalecer la capacidad de sus sectores de servicios de agua.

La UNSGAB recomendó siete cursos de acción:

  1. Promover un enfoque mundial con relación al agua.
  2. Hacer mejor uso de los instrumentos jurídicos internacionales existentes dentro del sector del agua
  3. Hacer frente a la creciente crisis del agua y el saneamiento urbanos
  4. Implicar más activamente al sector privado en el control de los riesgos crecientes
  5. Los gobiernos deben adoptar medidas proactivas y preventivas frente a los riesgos cada vez mayores relacionados con el agua
  6. Las Naciones Unidas deben adaptarse para dar mayor respaldo a los Estados Miembros cuando estos hacen frente a los riesgos relacionados con el agua
  7. Formar alianzas de alto nivel para hacer frente a los desafíos prioritarios relacionados con el agua cuando llega el momento propicio para actuar

La UNSGAB hizo además cinco recomendaciones estructurales:

  1. Crear un comité intergubernamental de agua y saneamiento en el seno de las Naciones Unidas
  2. Formar, en el seno de las Naciones Unidas, un grupo de expertos sobre los temas científicos y prácticos que hacen referencia al agua y el saneamiento
  3. Fortalecer a ONU-Agua encomendándole la función de secretariado de estas entidades
  4. Crear un sistema de monitoreo mundial integral y sujeto a revisión independiente
  5. Crear un marco de monitoreo mundial integral y sujeto a revisión independiente.

(UNSGAB, 2015)

 

Referencias

Hutton, G., and Varughese, M. 2016. The Cost of Meeting the 2030 Sustainable Development Goal Targets on Drinking Water, Sanitation, and Hygiene. Washington, DC: World Bank.

OECD. 2014. ‘Water Integrity: Promoting Accountability, Transparency and Participation’. In Toolkit for Integrity . Paris: OECD.

UN-Water. 2014. The United Nations World Water Development Report 2014, vol. I, Water and Energy. Paris: UNESCO.

UN-Water. 2015a. ‘GEMI: Integrated Monitoring of Water and Sanitation Related SDG Targets’. New York: UN.

UN-Water. 2015b. Monitoring Waste Water, Water Quality and Water Resources Management: Options for Indicators and Monitoring Mechanisms for the Post-2015 Period. New York: UN.

UNEP. 2015. Aligning the Financial System with Sustainable Development: Pathways to Scale. Geneva: UNEP.

UNSGAB. 2015. The UNSGAB Journey. New. York: UNSGAB.